martes, 2 de septiembre de 2008

Desde chiquito

A los cinco años entré a tercero de kinder en una escuela particular de Cuernavaca. Ahí las jornadas eran divertidas, el material didáctico muy entretenido y los juegos del patio bastante llamativos. Sin embargo, lo mejor de tercero de kinder fue que ahí descubrí a mi segundo amor… La Miss Betty.

La Miss Betty es una mujer alta, esbelta, de cabellera rubia y abundante y con unos hermosos ojos claros. Nadie como ella para repartirnos equitativamente la plastilina, para apilar los palitos de paleta en montoncitos virtualmente idénticos y para motivar a dibujar sin salirnos de los contornos del dibujo. Es la clase de maestra que hace que las más tediosas planas de palitos y bolitas, de gusanos y de casas de campaña sean una fiesta por el simple hecho de saber que serán revisadas por ella.

Un día como otros, Miss Betty nos explicó en qué consistiría la tarea de ese día y nos dio una hoja tamaño carta de papel revolución para llevarla a cabo sobre ella.

Al día siguiente entregué mi tarea flamante y puntual. Las figuras recortadas cuidadosamente estaban pegadas sobre la hoja con tal meticulosidad que bien pudiera haber sido confundida con la tarea de la más ñoña niña de tercero de primaria. Yo me sentí muy orgulloso.

Pasaron los días y los juegos. Mañanas de hacer montañas rusas de plastilina o catapultas con palitos de paleta. Momentos de jugar con los cubos de madera y tantos otros construyendo alebrijes con las coloridas piezas de plástico que embonaban unas con otras…

El día en que la Miss Betty nos haría entrega de trabajos y tareas pasadas, recibí mi impecable tarea de recortes que había hecho junto con una gran anotación hecha por la maestra, la cual aunque yo no entendía, sí sentía que tenía rasgos que delataban una buena nota, un halago o una felicitación... Llegando a la casa mi mamá sacó la hoja y soltó una carcajada al leer el comentario que la maestra había puesto en mi tarea y que decía: “Juan Carlos: Te pedí que recortaras frutas y verduras… No esto…”.

El comentario de la maestra estaba escrito sobre la hoja, justo debajo de los recortes de Verónica Castro en traje de baño, de las hermosas rubias que modelaban lencería y alguna que otra imagen sensual recortada de las revistas de “Vanidades” de mi mamá. -¿Ya ves? Desde chiquito eres así… -Me dice ahora mi mamá cuando recordamos la anécdota.

- el güey de junto -

4 comentarios:

MIG dijo...

"-¿Ya ves? Desde chiquito eres así… " asi de despistado/distraido???

jajajja una vez me paso algo parecido... mamá me mando a la tiendita a comprar tortillas y yo traje tomates jeje.... solo por eso te perdono =D jajajajajaja.. no no hay escusa... que zonsos!!

Cheryl dijo...

Jajajajaja desde chiquito nada mas pensando en mujeres!!!

No entiendo que tienen en comun las frutas y verduras con mujeres en ropa interior mmm.... jajajaja.

Saludos!

Anónimo dijo...

ay! Juan Carlos... ahora entiendo la frase "en verdad eres tú la de la foto", pero también sé que la culpa es de las mamáceses porque no compran revisatas didácticas para los chiquillos, sólo encuentran los pobres niños catálogos de avón y revistas de farándula, belleza, etc. Lo digo porque cuando le dejaban tarea al Dieguín en el kinder no encontraba "material de recorte" tuve que sacrificar libros de secundaría porque pasé por la amarga experiencia de ecogerle imágenes de cosméticos de color rojo o zaptatos :S, ni modo de recortale la bocota de Angelina Jolie usando un labial rojo carmín jajaja
Kitty :P

MIG dijo...

Cheryl.. de echo siempre comparan el cuerpo de la mujer con frutas, hay desde limones hasta toronjas... y por supuesto el trasero siempre comparado con algun duraznote jajajaja

Ese fue el mensaje subliminal que capto este niño picaro =P jeje